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Ansiedad y malestar físico tras una noticia trágica: por qué te pasa

Por Sandra Masip, fisioterapeuta colegiada n.º 609 · 30 de octubre de 2026

En 30 segundos

Sentir inquietud, tristeza o el cuerpo en tensión después de una noticia trágica es una reacción humana y frecuente. El cuerpo responde a lo que vemos y oímos como si el peligro estuviera cerca. Suele ir bajando con los días. Ayuda informarte menos y a horas concretas, mantener tu rutina, mover el cuerpo, respirar despacio y hablar con alguien de confianza.

Estos días mucha gente se siente rara y no sabe por qué: un nudo en el estómago, el pecho apretado, la cabeza dando vueltas, un sueño que no descansa, un cansancio sin explicación.

Tras una tragedia como la del tren de Toledo no hace falta haber estado allí, ni conocer a nadie, para que el cuerpo y el ánimo lo noten. Escribo esto para explicarte por qué ocurre y que sepas que lo que sientes tiene sentido.

Lo que puedes estar notando

En el cuerpo:

  • Presión en el pecho o sensación de nudo en la garganta o el estómago.
  • Respiración corta o la sensación de que no te llega el aire del todo.
  • Tensión en cuello, hombros y mandíbula, o dolor de cabeza.
  • Problemas digestivos: náuseas, barriga revuelta, menos hambre o más.
  • Cansancio, sueño ligero, despertares de madrugada.
  • Corazón acelerado o sobresaltos ante ruidos.

En el ánimo:

  • Tristeza, rabia o impotencia.
  • Inquietud, miedo a que le pase algo a alguien cercano.
  • Dificultad para concentrarte.
  • Necesidad de estar pendiente del móvil y de las noticias o, al contrario, ganas de apartarte de todo.
  • Irritabilidad o ganas de llorar sin un motivo claro.

Por qué nos afecta aunque no estemos allí

Tenemos un sistema de alarma que se activa cuando percibimos un peligro. Las imágenes, los relatos y las conversaciones sobre una tragedia pueden encenderlo aunque el peligro no esté cerca de nosotros. A eso se suman varias cosas:

  • La empatía: nos ponemos en el lugar de las víctimas y sus familias.
  • La identificación: «podría haber sido yo, o alguien que quiero». Sobre todo si viajamos en tren o conocemos a alguien que lo hace.
  • La pérdida de la sensación de control y de seguridad en algo cotidiano.
  • La repetición: ver una y otra vez las mismas imágenes mantiene la alarma encendida. Tras otras catástrofes y atentados se ha observado que, cuanto más tiempo se pasa expuesto a la cobertura informativa, más malestar suele haber.
  • El duelo colectivo: cuando un país está de luto, es difícil no sentirlo.

Qué es la somatización (y por qué no es «imaginación»)

Somatizar es que el cuerpo exprese lo que estamos viviendo por dentro. No es inventarse nada: cuando el sistema de alarma se activa, el cuerpo se prepara para reaccionar. Se acelera el corazón, la respiración se vuelve más superficial, los músculos se tensan y la digestión se frena o se altera.

Si esa activación se mantiene durante días, aparecen molestias reales: dolor de cuello, de cabeza, de estómago, cansancio. Lo que sientes en el cuerpo es real, y tiene que ver con cómo está funcionando tu sistema nervioso estos días.

Quién puede notarlo más

  • Quienes viajan a menudo en tren o tienen familiares que lo hacen.
  • Quienes han vivido una pérdida o un susto parecido.
  • Quienes ya tenían ansiedad o llevaban una época de estrés.
  • Quienes han pasado muchas horas pendientes de las noticias o de las redes.
  • Niños y adolescentes, que a veces lo expresan con dolor de tripa, irritabilidad o miedo a separarse.

Qué puede ayudarte estos días

No necesitas hacerlo todo. Elige lo que te venga bien y ve poco a poco.

1

Elige cuándo te informas. Mira las noticias una o dos veces al día, a horas concretas, y evita hacerlo justo antes de dormir. Silencia las alertas y evita las imágenes que se repiten.

2

Cuida lo básico. Come con horarios, hidrátate, intenta acostarte a tu hora y mantén tus rutinas. Sirven de ancla.

3

Mueve el cuerpo. Un paseo a paso tranquilo, estirar suavemente cuello y hombros o relajar la mandíbula ayudan a descargar la tensión.

4

Respira más despacio. Inspira por la nariz contando hasta 4 y suelta el aire despacio por la boca contando hasta 6. Alargar la salida del aire avisa al cuerpo de que puede bajar la guardia. Repítelo durante uno o dos minutos.

5

Habla de lo que sientes. Con alguien de confianza, sin buscar soluciones. Poner palabras alivia. No hace falta estar bien para compartirlo.

6

Permítete sentir. La tristeza, el miedo o la rabia no son un fallo: son una respuesta a algo doloroso. No te juzgues por ello.

7

Si tienes que viajar en tren y te da miedo, es normal. Evitarlo del todo suele aumentar el miedo. Si puedes, hazlo con calma, con tiempo de sobra y acompañada o acompañado, y respira como en el punto 4.

8

Haz algo que te sostenga. Una conversación, un rato de música, la naturaleza, un abrazo. Cuidar de otras personas también ayuda, si no te desborda.

Si hay niños en casa

Responde con sinceridad y con pocas palabras, adaptadas a su edad. Evita que vean las imágenes una y otra vez, dales la oportunidad de preguntar y recuérdales que están a salvo y que hay personas cuidando de los demás. Mantén sus rutinas.

Cuándo pedir apoyo

Lo habitual es que estas sensaciones vayan bajando poco a poco, en días o en un par de semanas.

Si pasadas unas semanas sigues igual, si tienes pesadillas o recuerdos que no puedes apartar, ataques de ansiedad, dejas de hacer cosas de tu vida diaria o sientes que no puedes con ello, no tienes por qué pasarlo sola o solo: hablar con un profesional de la psicología puede ayudarte mucho. Y si estás en una situación de peligro o de emergencia, llama al 112.

Mi cariño para las víctimas, sus familias y todas las personas que las están acompañando. Y para ti, si estos días lo estás pasando mal: es lo normal, y no estás sola ni solo.

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